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miércoles, 21 de noviembre de 2012

FRANK LLOYD WRIGTH




La Casa del Guijo en Extremadura del estudio Abatón me trae a la memoria por su complicada y efectiva integración la Casa de la Cascada (creo que es así como se conoce) de Frank Lloyd Wrigth



Architects may come and
Architects may go and
Never change your point of view.
When I run dry
I stop awhile and think of you

En definitiva, como advertían Simon y Garfunkel, por muchas modas que imperen a lo largo del tiempo, lo que permanecen son las ideas geniales.


VIEJAS GLORIAS



Hay que tener cuidado con las apariencias. En estos momentos en los que le ha tocado a Rajoy, en los que más que dedicarse a gobernar como le hubiera gustado, tiene que adoptar medidas ingratas para todos, hay que medir las "formas". Ultimamente se le está dando a Aznar un excesivo protagonismo. Hace poco, porque llevó a Mariano a FAES. Bien es cierto que por el semblante del anfitrión en los momentos preliminares a la disertación del protagonista, era como si llevase a un detenido. Rajoy iba distendido, alegre…; mientras, Aznar, aparecía como si acabara de beber ricino. Pues bien con independencia de los semblantes, el caso es que el relumbrón de la noticia se lo llevó Josemari y Mariano se quedó en mero partenaire.



No mucho después de aquél momento (y cuando el que se está comiendo solito la sopa fria es Mariano, nada extraño por otro lado porque para eso es el presidente del gobierno, cuyo potaje económico queda enriquecido considerablemente con la atrabiliaria, peculiar y delirante última propuesta secesionista de Mas); nuestro expresidente sin encomendarse a ninguna línea oficial se deshace en incendiarias soflamas centralistas sin acordarse de la inminencia de las elecciones de Cataluña, ni de sus concesiones a la galeria catalana cuando él era el que gobernaba.



Recientemente, hemos tenido la oportunidad de verle en lugar privilegiado en la Conferencia Iberoamericana, organizada por el actual Ministerio de Asuntos Exteriores. Al lado de Rubalcaba. A juzgar por el rictus de cabreo de ambos no deberían estar pasándoselo muy bien. Tal vez fuera por la preocupación que les infundieran "los elogios" de Evo y Correa a la madre patria.



Ah¡, ya me parecía que se me olvidaba algo. Otro aspecto indicativo del excesivo protagonismo de Aznar es el anuncio de la aparición de sus memorias. De las que ya se ha divulgado algo respecto a si designó a Rajoy después de haberle hecho el doble ofrecimiento infructuoso a Rato.



Y es que en estos momentos tan sumamente díficiles que le ha tocado a Rajoy y a su equipo poner a flote el barco que estaba encallado hay que saber, en interés de España, mantenerse a sotavento. Mirad a mi hermano Antonio. Se fue y lo hizo con todas sus consecuencias. Como un señor. Otros no tienen ese talante del que tanto hablaba, con la “nitidez” que le cracterizaba, Zapatero. Fijaos la que ha montado Alvarez Cascos en Asturias (un poco más y estamos todavía con las elecciones autonómicas). Cuando fue uno de los que más viajes hicieron a Perbes incitando a Don Manuel para que convocase y se postulase candidato a Presidente en el Congreso Extraordinario que finalmente se realizó. En el trasiego de peregrinos a Perbes tampoco escatimaron gasolina en idas y venidas: Isabel Tocino, el embajador en Reino Unido, etc…



Conclusión: Hay que confiar en el maestro.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

SISTEMAS DE OSCURECIMIENTO



En mi despacho, el refulgir del sol a través de las persianas indecorosas (cochambrosas y rotas) ciega mis ojos. Me inhabilita para realizar cómodamente cualquier actividad al ordenador y, a juzgar por las bacterias, virus y demás “bichitos” que parecen albergar aquéllas, me hace temer por la indemnidad de mi salud.



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martes, 30 de octubre de 2012

LAS CUARENTA HORAS



La productividad de la función pública, la rentabilidad de la actividad desarrollada por los empleados de la administración, su eficacia, el retorno que comportan los medios humanos y materiales puestos en funcionamiento no pueden evaluarse en estrictos términos de economía inmediata. El interés general, el servicio público, el provecho social que están llamados a conseguir aquellos, solamente pueden computarse con el análisis del grado de satisfacción por la gestión percibido por la mayoría. Solamente si advertimos una general complacencia podrá proclamarse el logro del propósito pretendido. Bajo estas condiciones sí podrá afirmarse la restauración de la credibilidad perdida, la desatención al efecto huida del derecho administrativo con el consiguiente emprendimiento de actividades económicas regeneradoras del tejido industrial.



En este proyecto consustancial a la propia razón de ser de la administración no sólo hay que contar con normas bien intencionadas y predispuestas, me refiero a todas aquellas que se han promulgado últimamente con manifiesta vocación de hacer la administración algo próximo, accesible y fácil al ciudadano pero que luego no es así; sino que quienes tienen que estar en la mejor actitud son los propios encargados de la gestión pública desde sus diferentes puestos de responsabilidad. En primer lugar, quienes se encuentran en esa situación deben ser suficientes tanto en el aspecto cualitativo (impregnados del sentido de misión) como en el cuantitativo (tienen que ser los necesarios ni más ni menos; ahora, el problema es que tal vez seamos “muchos”). Pero no importa. No nos rasguemos las vestiduras ante el dilema ¿qué hacemos con todos los que sobran?. Aunque seamos muchos, vamos a provocar la plena disponibilidad de los recursos con que contamos en pos de una verdadera eficacia y eficiencia administrativa. Que el imprescindible ahorro no quede en la mojigata visión del ahorro del papel oficial o en la falta de suministro de artículos de oficina (“el chocolate del loro”). Una cosa es cortar el derroche y otra la privación injustificada. Los objetivos enunciados requieren de un personal dispuesto a ayudar. Resolver dudas. Facilitar gestiones. Quedar muy claro que esta misión es la que integra la parte fundamental del quehacer diario del empleado público. Y, perdón por la cursilería, debe ser cometido de los puestos directivos generar ilusión en el trabajador y no desencantamiento o incuria que a veces puede provocar represalias en el actuar ordinario del descorazonado profesional.



La productividad real de la función pública no se consigue a base de horas, mano sobre mano (35, 40 qué más da...) sino con un compromiso firme de impulso de las actividades económicas. Esta es la finalidad que hay que favorecer en todos los ordenes.

jueves, 25 de octubre de 2012

A RIO REVUELTO



Hay verdaderos especialistas en hacer de la necesidad virtud bajo el ardid necesario para llevar a buen fin el viejo adagio de a río revuelto ganancia de pescadores.



Y esto que voy a contar me viene a la memoria como consecuencia de una consulta reciente que me hacen, en términos de indignación, sobre las vicisitudes procedimentales de una empresa declarada en quiebra hace años. La experiencia me indica que, en principio, estas acaloradas puestas en escena hay que ponerlas en cuarentena . Hay que profundizar en el problema con serenidad objetiva.



Después de la ponderada reflexión es cuando, en ocasiones, compruebas las turbulentas y procelosas aguas del ejercicio de la profesión.



Ocurre que, cuando atenaza la crisis económica se producen multitud de situaciones mercantiles concursales (antes suspensión de pago o quiebra) y, paradójicamente, aquí es donde muchos espabilados se hacen de oro.



Porque al rebufo de la resolución judicial de extenuación comercial por falta de liquidez lo que comporta la consiguiente adopción de medidas que suplan la falta de capacidad sobrevenida al concursado al objeto de evitar males mayores; son muchos los que se postulan como administradores, síndicos o comisarios del haber relicto por el empobrecido empresario.



En efecto, ahora es cuando entran en juego los listos. Se supone que deben ser acreditados profesionales los que lleven a buen término lo que no ha sabido hacer el quebrado. Pues bien, llegada esta desgraciada e infrecuente situación en la que el comerciante está absolutamente mojama para atender oportunamente sus obligaciones económicas como debiera pero siendo su activo patrimonial importante, incluso superior al pasivo, es cuando toman las riendas los nuevos gestores judicialmente designados. Los especialistas.



Pero lo más indignante es que casi siempre son los mismos. Y esto no es que yo me lo saque de la manga. Es que esta reiteración en los llamados al rápido enriquecimiento a costa del exangüe empresario inhabilitado, ha llegado a provocar (coincidiendo con la crisis económica precedente a la de ahora, la del año 92) la adopción por parte del Consejo General del Poder Judicial de medidas investigadoras que pusieran en evidencia la conocida contumacia y reiteración de determinados juzgados por designar a concretos administradores. Lo que pasa es que como casi siempre todo esto quedó en una mera “labor informativa”. Para economistas y abogados estos asuntos son de lo más apetitosos: tienen facultades omnímodas y sus retribuciones por razón de la cuantía se abonan con cargo a la masa; generándose a buen seguro, una infinidad de gestiones profesionales susceptibles de ser facturadas. Con lo que, a menudo también, lo que queda después de atender todas estas obligaciones económicas para liquidar los restantes compromisos económicos es bastante poco. A veces NADA.

miércoles, 24 de octubre de 2012

BASURA



A medida que pasa el tiempo me voy haciendo más reacio en admitir con los parámetros de complacencia, aprobación y adhesión que, me enseñaron en casa, debía dispensársele a toda norma jurídica emanada de los órganos competentes para producirla.



El desengaño se produce en el preciso instante en el que surge para el responsable de la reglamentación la “necesidad” de producir la norma. Porque este momento no responde a una situación socialmente acuciante sino al mero timbre de gloria que se granjea aquél ministro o consejero que más iniciativas legislativas lleve al correspondiente Consejo de Ministros o de Gobierno. Como si la perdurabilidad en el cargo dependiera de la frecuencia con la que se de la murga al administrado. Estoy harto de comprobar que la prolífica labor productora de normas jurídicas atiende más a razones de prurito personal que a verdaderas necesidades sociales. El descorazonamiento al que me refiero no sólo tiene carta de naturaleza en la fase preliminar enunciada, sino que también destaca cuando adviertes la hipocresía con que se pronuncian sus artífices.



Generalmente invocan en los preámbulos normativos, como una letanía, la necesidad de “aproximar, simplificar la administración acercándola en suma al ciudadano”, “evitar superfluas exigencias”, “favorecer la libertad empresarial”, y...nada de todo esto es cierto. Cada vez más requisitos. Como diría Machado son “romanzas de tenores huecos”. La administración cada vez más burocratizada y, ahora durante la crisis, con mayor razón para justificar las nóminas. Pero no aprendemos. La misión del funcionario no está en comprobar el cumplimiento de requisitos sino en volcarse en ayudar al administrado para que cualquier procedimiento pueda desenvolverlo con facilidad. Sin complicaciones de ninguna clase.



Por desgracia, esas notas que desvirtúan la verdadera esencia de la norma jurídica se detectan fácilmente con la simple lectura de los nuevos textos normativos. No hace falta ni aplicarla, solo al leerla ya advertimos, a menudo, inexactitudes, contradicciones aberrantes con otros textos; además de, habida cuenta el frenesí reglamentario, se hace dejación del rigor legislativo presidido por la imprescindible nota de “la originalidad”, por el clásico “corta y pega” con todo los perjuicios que esto implica que tan sólo esta justificado por la inexplicable precipitación.



La desidia normativa es de tal jaez que todas estas inconcreciones, con frecuencia, pasan inadvertidas a los múltiples centros que durante el proceso de elaboración tienen que velar por la integridad jurídica de la norma. Consejos consultivos, de estado, letrados de las cortes, asesores jurídicos de ministerios, consejerías, gabinetes y servicios jurídicos, consejo económico y social; y, ojo, desde época reciente (desde el tandem: Maria Teresa Fernández de la Vega-Bibiana Aido) todas las normas reglamentarias deberían pasar para su correcta elaboración por el preceptivo Informe de Impacto de Genero; fuera ser que el hipotético reglamento regulador del suministro eléctrico utilizara la expresión megavatios y no el de megavatias, aspecto a tener en cuenta de suma importancia para la economía nacional. Y así nos “ha ido”.



Estas reflexiones me traen a la memoria la cita de Jesús Fueyos, que para mi tio Antonio Hernández Gil, según me comentó en alguna ocasión, había sido su discípulo de cátedra más brillante: “el Derecho lo que verdaderamente persigue nos es la Justicia sino...la Seguridad”. Casi nadie al aparato.

jueves, 18 de octubre de 2012

TURISMO ALTERNATIVO




La legislación turística extremeña es pionera en la equiparación del turismo, en su acepción, tradicional con el turismo alternativo.



En nuestra legislación se le ha dado, al turismo alternativo, un rango más elevado que el que se venía dando en el resto de las comunidades autónomas al turismo activo (integrado por actividades deportivas en la naturaleza).



Empresas de turismo alternativo serían tanto las que se dedican al turismo activo como las de alojamientos singulares (casas de campo, casas históricas, centros de meditación, etc...).



En su tratamiento reglamentario propugno se tenga en cuenta un criterio abierto, amplio que no limite ni estereotipe la rica imaginación del empresariado del sector verdadero conocedor e interesado en satisfacer los originales gustos del turista. No sólo no deberá pormenorizarse el listado, como a mi juicio erróneamente hacen en otras comunidades autónomas, de actividades; ni tampoco exhaustivamente los requisitos que deberán cumplimentar las empresas.



La administración lo que deberá cuidar es que el desarrollo de estos servicios se produzcan bajo los parámetros que garanticen la seguridad del usuario y la calidad del servicio.



Como he quedado apuntado, más arriba, aquí encajarían tanto los servicios turísticos consistentes en realizar actividades relacionadas con la naturaleza (senderismo, puentíng, traking, montañismo...) como las relacionadas con nuestra cultura de la dehesa y todo lo que su gestión evoca (cultura del descorche, chozos, cerdo ibérico, toros de lidia –proyecto turístico de Vitorino en Moraleja-); como lo concerniente a nuestras peculiaridades etnográficas (la trashumancia, los vestigios de nuestra, recientemente pasada, próspera industria lanar con sus lavaderos, batanes y noques o a nuestra industria oleícola –almazaras, molinos, etc...). En la nueva ordenación, tendrán cabida, en definitiva, todas aquéllas actividades que supongan una EXPERIENCIA susceptible de ser percibida en nuestra Región. Desde las más recientes e intrépidas modalidades deportivas. hasta las que pudieran suscitarse en similares términos a como las experimentaron nuestros antepasados, por ejemplo en la gestión de los diferentes productos de la dehesa extremeña ganados lanares, porcino, vacuno o caballar; pasando por las sensaciones deducidas de la mera observación de la naturaleza (avistamiento de fauna –aves, berrea.-); además de todas aquéllas relacionadas con nuestro entorno natural y sostenible (vías verdes, usos turísticos adecuados de caminos públicos, cañadas, cordeles, veredas –4X4, quads, etc...-) en las que el elemento experiencial es de gran importancia no sólo como comprobación de sensaciones sino también como recopilación de información de primera mano sobre hábitos, costumbres o enseñanzas en peligro de extinción: artesanias (cestos, mimbres en Baños de Montemayor, Aldeanueva del Camino, Hervás; campanería y bordados de Montehermoso, cobre y latón de Guadalupe). Jugando en este capítulo un papel importante el agroturismo que también podría ser considerado en esta ocasión como actividad turística alternativa de gran calado en nuestra región si tenemos en cuenta el centro recientemente construido en Mérida con carácter de centro de referencia nacional en materia de agroturismo.



Todos estos segmentos turísticos tienen en común y así se ha de regular una serie de requisitos que hacen referencias a guías-monitores-técnicos y equipos especializados, cuya consideración normativa deberá ser convenientemente estructurada en el borrador que se confeccione, con carácter principal.